La Pinta Tattoo

Hace siglos que no escribo y la verdad es que tengo el blog medio abandonado. Me gustaría poder actualizarlo más a menudo, pero por diversas causas siempre acabo dejándolo y nunca me pongo.

Hoy, me gustaría retomarlo hablándoos de un nuevo estudio de tatuaje y piercing que han abierto en Fuenlabrada (Madrid) hace unos meses, y que me sorprendió muchísimo cuando lo visité la semana pasada: “La Pinta Tattoo”. Se trata ni más ni menos que del antiguo “Caballero Xtrem Tattoo”, pero ha experimentado semejante cambio que ya nada queda del viejo estudio salvo su magnífico tatuador, David Ras.

Para empezar, la decoración de la fachada y del interior del local son totalmente nuevas. Le han dado un rollo marinero muy chulo, y parece un estudio completamente distinto. Y lo que más novedoso me pareció: han ampliado sus servicios. Ya no se dedican solo a la realización de tattoos, sino que ahora también trabajan con el body-piercing y la decoración artística. Además, David Ras ya no es el único tatuador; ahora cuentan también con el trabajo de otros profesionales.

El estudio renovado está claramente luchando por posicionarse como uno de los mejores estudios de tatuajes de la zona sur de Madrid y, si continúa en esta línea de trabajo y profesionalidad, no cabe duda de que sus méritos les serán reconocidos muy pronto.

https://twitter.com/LaPintaTattoo

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http://lapintatattoo.wordpress.com/

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Charlando con un campeón. Entrevista a David Ras.

Esta tarde he tenido el placer de entrevistar a David Ras, reciente ganador del premio al mejor tatuaje de la convención de Plymouth (Reino Unido). Actualmente trabajando en el estudio Caballero Xtrem Tattoo, de Fuenlabrada, David ha accedido muy amablemente a charlar conmigo sobre sus orígenes profesionales, su trayectoria y el modo en el que día a día vive su arte.

P: Lo primero de todo, David, ¿cuánto tiempo llevas tatuando?

R: Pues mira, llevo ya 15 años tatuando. Llevo desde que tenía 18.

P: ¿Y cómo empezaste en este mundo? ¿Qué fue lo que te llevó a entrar en él?

R: Pues bueno, a mí ya me gustaban los tatuajes y un día fui a tatuarme, y al tatuador que había le llevé yo mi propio diseño. Entonces me preguntó “¿Es tu propio diseño?”, le dije “Sí”, y me dijo “Pues que bien dibujas, tal”, yo le dije que gracias y me preguntó “Oye, ¿te gustaría aprender a tatuar?”. Y yo dije “Bueno, y ¿por qué no?” y así empezó todo hasta el día de hoy. Cada vez más interesado por el trabajo y por aprender cosas.

P: ¿Qué opinaron tus amigos y tu familia cuando empezaste a dedicarte al negocio del tatuaje?

R: Pues mis amigos, que estaba loco, y mis padres, que ésto no tenía futuro. (Ríe) Pero bueno, yo no les hice mucho caso, gracias a Dios, y así seguí. De todo, hubo opiniones para todos los gustos, la verdad. Todos me intentaban un poco decir que bueno, que podría hacer otras cosas. Pero no. Yo me empeñé en que quería tatuar. Sabía que esto era lo mío.

P: ¿Qué artistas te han influenciado o te inspiran, ya sean del mundo del tatuaje o del arte en general?

R: Hombre, por supuesto, del arte en general, Miguel Ángel y las nuevas Vanguardias. Si hay alguien en la historia del arte que sea genial es él. Haber hay muchos pero Miguel Ángel es uno de los grandes. Y del mundo del tatuaje también hay muchísimos. Desde gente que me ha ayudado a aprender a tatuar, con pequeños detalles que me han dado, pequeños consejos y tal, hasta gente muy grande que son una referencia para tú ir mejorando cada día, ¿sabes? Gente que dices “¡si yo llegara a ser como ésos!” Nombres como Robert Hernández, como Paul Booth… hay muchísimos.

P: ¿Y tú qué opinas de que los viejos tatuadores enseñen a los nuevos, de que les formen a partir de su propia experiencia?

R: Claro, es que no hay otra manera de aprender. Tú vas a aprender de lo que ya han aprendido otros. No hay otra forma, esto no se enseña en escuelas, no se enseña de un colega a otro colega, no te lo enseñan en un taller…

P: Para ti, ¿qué es lo más apasionante de tu trabajo como tatuador?

R: ¿Lo más apasionante? Pues no sabría que decirte… Si te digo la verdad, yo creo que al principio es la vida de viajar, de ir conociendo gente de todos los tipos y eso. Pero yo creo que al final es el venir a currar todos los días y vivir de ello, es lo que mola. Pero al final también es otro trabajo como otro cualquiera,¿no? Te tienes que esforzar todo lo que puedas, tienes que intentar dar lo máximo de ti… Es la alegría de llegar luego a tu casa y decir “He hecho lo que me gusta todos los días”, eso es lo más emocionante. Y por supuesto, si tengo que hablar de emociones… el haber ganado el premio, el compararte a los mejores, el que te lo valoren. Que te valoren como artista, no como “el que pinta ahí en la piel”. Que seas un artista y seas alguien a quien tomen en serio, eso es lo mejor.

P: ¿Tienes algún estilo favorito con el que te guste trabajar?

R: A mí me gusta mucho el realismo, pero todos los estilos en general. Me gusta tatuar, marcar la piel, y todos los estilos tienen potencia y belleza en sí. Me gusta un realismo, por ejemplo, para un retrato de alguien, de un familiar… Me gusta mucho también el tradicional porque marca mucho las ideas de la gente, lo que piensa, con dibujos muy sólidos. Y el japonés, por supuesto, con el movimiento, el ritmo, los colores, la expresión, la fuerza… Todos los estilos en sí. Lo que me gusta es tatuar.

P: ¿Consideras que tus tatuajes tienen algún rasgo distintivo o personal?

R: No, la verdad es que me imagino que alomejor los demás, si ven mi trabajo, valorarán “ah pues mira, esto lo ha podido hacer tal persona”, pero yo a mi mismo no me noto ningún rasgo. Veo que se me da bien el realismo, que intento trabajar más esto, más lo otro… Sobre todo me gusta trabajar expresiones fuertes, y me gusta mucho lo muy bonito de las flores y las mariposas, por ejemplo, con lo muy oscuro de calaveras o cosas así llenas de energía.

P: ¿Como sentimientos y emociones muy contrapuestas?

R: Sí, porque éso es lo que creo que queda elegante: ni tan macarra ni tan florido. Es el equilibrio.

P: ¿Hay algún motivo a tatuar por el que sientas predilección?

R: Las calaveras. Y las rosas también. Son los dos motivos contrapuestos. Lo bonito de las rosas, el amor, la pasión… y las calaveras con la muerte, lo oscuro, la oscuridad… Esa contraposición me gusta.

P: ¿Recuerdas el primer tatuaje qué hiciste? ¿A quién fue?

R: Sí, fue a mi hermana. Le hice un pequeño triskel en la espalda. Bueno, el primero me lo hice a mí mismo y luego ya el primero que le hice a otra persona fue a mi hermana.

P: ¿Y qué es exactamente un triskel?

R: Son como unos motivos tribales que vienen de las culturas celtas y cosas así. Es un tatuaje ya viejo. No me quedó demasiado bien, algún día se lo taparé (Ríe).

P: ¿Tuviste que convencerla o fue algo voluntario?

R: No, se dejó ella. Además, en eso mi familia me ha apoyado mucho. Tengo que reconocer que no les habrá gustado, que habrán dicho todo lo que sea, etc., pero me han apoyado mucho siempre.

P: ¿Cómo crees tú que va renovándose un tatuador y adaptándose a las nuevas modas y demandas?

R: Mira, sobre todo, cuando tú decides ser tatuador, lo que quieres es tatuar, te mola la pasión. Entonces te guías un poco por lo estilos y por la forma, lo que vas intentando siempre es a aprender a dibujar mejor, a llegar mejor a tu cliente, a que se vayan contentos y cada vez se lleven mejor calidad de tu trabajo. ¿Y cómo haces eso? Pues intentando siempre trabajar con el mejor material, tratando de ir a convenciones o intentar tener relaciones con otros estudios para que podáis influenciaros unos a otros, etc. Pero sobre todo, dibujar mucho.Dibujar lo que más te guste y hacerlo bonito y adaptado a tus clientes. Yo creo que eso es lo principal.

P: ¿Piensas que en la sociedad española está realmente aceptada esta práctica o sigue relacionándose con la marginalidad?

R: Se sigue relacionando con la marginalidad, por Dios. España es imperio de paletos. Lo siento, pero cuando viajas a otros países te das cuenta de que es una pena, pero es así. Yo aquí siempre tengo que justificar que vaya tatuado, y ahora por ejemplo que he estado en Inglaterra te digo que éso allí no te pasa. La gente ni te mira, ni te juzga, y aquí vamos… nada más bajar del aeropuerto. Es algo prácticamente habitual. Y aparte, aquí no se valora como un arte o una cultura, es lo que dices, está relacionado con la marginalidad. Eso sí, hay que agradecer a todos los jugadores de fútbol que, gracias a ellos, se acepta un poquito más.

P: ¿Consideras que un cuerpo tatuado es como una galería de arte?

R: Sí, pero también te digo una cosa: yo creo que el tatuaje es muy personal. Puedes ser coleccionista, puede simplemente gustarte llevar una pieza, por el motivo que sea, por sentimiento… El cuerpo es lo que tú quieres que sea.Puede gustarte mucho el tatuaje, apasionarte y decir “quiero llevar todo el cuerpo tatuado”, o simplemente llevar un recuerdo para toda la vida. Aquí vale todo.

P: ¿Crees que el tatuaje es un medio de expresión del individuo?

R: Sí, por supuesto. Además, debe ser así. Con los tatuajes tienes que mostrar quién eres y qué quieres en la vida, está claro.

P: ¿Te ves a ti mismo tatuando dentro de 10 años?

R: Y de 50, si me dejan (Ríe). ¡Sí, sí, por supuesto! Dentro de 10 años y hasta que el Alzheimer me reviente y el Parkinson no me deje más. Si puedo estar tatuando, lo haré.

P: Entonces, ¿no te planteas hacer otra cosa?

R: No. De hecho, yo no quiero hacer otra cosa en la vida. Me gustaría estar tatuando hasta el último día, y sino contando mis historietas de tatuajes, pero siempre relacionado con el mundo del tatuaje. No podré dejarlo, es mi vida.

P: ¿Te arrepientes de algún tatuaje que hayas hecho a alguien?

R: De alguno, porque al hacerlo te das cuenta de que probablemente esa persona se va a arrepentir. Es un tatuaje y tú lo haces por negocio, porque trabajas para alguien y lo tienes que hacer o por lo que sea, pero… Para evitar un poco esta situación traumática intentas aconsejar a tu cliente y esas cosas, pero sí que se dan estas circunstancias, sinceramente.

P: ¿Y de alguno de los que te has hecho tú?

R: No, arrepentirme no. Algunos me los he ido tapando porque quería cosas más grandes o porque ya no tenían demasiada fuerza, pero arrepentirme nunca. Me gusta tener tatuajes de todos tipos.

P: ¿Qué tatuajes crees que son los que más se hace la gente?

R: ¿De estilo? Pues yo creo que depende de dónde vivas. Por ejemplo, si vives en España te haces cosas más suavecitas, más ligeras, como nombres… Te haces cositas más escondidas. Y por ejemplo ahora que he visto lo de Inglaterra, normalmente es el color, lo tradicional, mano, cuello, cabeza… Allí se hacen cosas potentes, más a lo grande.

P: ¿Qué partes del cuerpo duelen más para hacerse un tatuaje?

R: Hay algunas partes que duelen bastante más, lo que pasa es que el dolor en el tatuaje al final ya sabes cómo es. Es un poco dependiendo lo que quieras llevar. El dolor en el tatuaje realmente no importa. Hay zonas peculiares como la cabeza, el cuello, las manos, los pies, las ingles, el centro del pecho… Pero si lo quieres llevar, te va a dar lo mismo. Te da igual lo que te duela.

P: ¿Quiénes suelen quejarse más por el dolor: los hombres o las mujeres?

R: Los hombres, por supuesto. No estamos nada acostumbrados al dolor. Pero bueno, en general cuando la gente viene a tatuarse, le da lo mismo. Aquí todos vienen a pasar por lo mismo, nadie se queja.

P: ¿Qué tatuajes son los más caros?

R: Pues lo que lleven más trabajo, los más elaborados, tipo realismo. Sobre todo los retratos, las grandes piezas… Las grandes piezas siempre van a ser caras. Pero también van a ser mejor obra. Esto es como un cuadro, ¿sabes? ¿Que quieres tener un buen cuadro, un buen retrato o una buena pieza? Tendrás que pagarla.

P: Y todos los tatuajes que tú llevas, ¿quiénes te los han hecho?

R: Uf, muchos artistas. En el brazo llevo de 3 o 4. Son de amigos, de gente que trabajaba bien, de gente que he encontrado navegando por ahí y les he pedido que me hagan un pequeño tatuaje, colegas… De todo, hay para todo.

P: ¿Con cuántos años te hiciste tu primer tatuaje?

R: Con 15 años, un escorpión en el hueso de la cadera, que me dolió… ¡Madre mía! Yo no sé cómo me he llenado tanto después de éso. Pero bueno, ahí sigue el escorpión, ese no lo taparé nunca. A veces lo pienso y digo “lo voy a tapar un día”, pero nada… Sólo es que me cabreo con él (Ríe).

P: ¿Y tienes pensado hacerte más tatuajes?

R: Sí, por supuesto. Ahora dentro de poco van la mano y el cuello, para completarme un poco las piezas. Pero sí, antes de tatuador yo soy coleccionista de tatuajes.

P: ¿Hay alguna persona en especial a la que te gustaría tatuar?

R: Mmmm no, en particular creo que no hay nadie en especial a quien me gustaría más que a otros. Fíjate que sí que me gustaría en algún momento, llegar a alguna zona, a algún país quizá, y llevar los tatuajes a aquellas zonas donde no lleguen tan fácilmente. No sabría bien cómo explicártelo, es como un tatuaje solidario.

P: ¿Y alguien a quien nunca tatuarías?

R: Yo creo que no hay nadie. A ver, no me gustan las personas que vienen de mal rollo. Parte de lo que mola de este trabajo es que la gente viene muy relajada a hacerse cosas bonitas, y cuando vienen de mal rollo… No sé, no me gusta. Pero bueno, hay que ser profesionales en esta vida. Si tiene pasta se le tatúa, y sea lo que sea. A mí me da igual, no hay ningún problema.

P: Hace unos días viajaste a Plymouth y volviste a casa con el premio al mejor tatuaje de la convención. ¿Qué fue lo que tatuaste y qué tenía de especial?

R: Pues hice un retrato de Hannibal Lecter, y de especial… pues que es verdad que era el mejor de todos. Era muy espectacular de ver, la imagen, la realización. Osea si hablara para otro, diría que es muy espectacular el verlo. Además, la pierna del chaval aguantó muy bien el tatuaje y veías el pasillo principal lleno de gente esperando para verlo, cómo iba quedando, etc. Ya te digo, de especial es eso, que estaba muy bien elaborado. Lo vieron los jueces, les gustó mucho, les pareció una imagen muy potente y Hannibal se los comió a todos.

P: ¿Cómo funcionan esos concursos? ¿Cuáles son los criterios que se tienen en cuenta para elegir al ganador?

R: Sobre todo la elaboración. Se valoran siempre varias categorías, pero una de las cosas que más van a mirar es la elaboración del trabajo. Si haces un realismo, tiene que ser un realismo muy espectacular, algo que de verdad parezca real. Si estás haciendo algo japonés, es ver algo potente y sólido. Son criterios quizá no muy estrictos, sino que más bien pasa como en los cuadros: tienes que mirarlo y que realmente te parezca maravilloso. Además te juzga gente que lleva muchos años tatuando, que ha visto muchos tatuajes,  que son muy buenos artistas y valoran de verdad los buenos trabajos, de forma objetiva.

P: En cuanto al premio, ¿está bien pagado o te quedas más con el reconocimiento a tu trabajo?

R: Hombre es el reconocimiento, porque realmente, pagarte no te pagan una mierda (Ríe). Eso sí, en las convenciones “potentes”, por decirlo de alguna manera, te dan normalmente una escultura. En este caso ha sido un tiki de 1,80cm, que pesa 23 kilos y que no me he podido traer aún. Y está hecho por los tatuadores artesanos de la ciudad de Samoa. Es como un premio de la tradición del tatuaje hacia las nuevas generaciones. Y por supuesto, llevarte el premio al mejor tatuaje de la convención te va a dar un prestigio: vas a salir en revistas, te van a hacer entrevistas… Es todo lo que viene después. Tú no vas a necesitar decirle a nadie que tatúas bien, tienes un premio y un tatuaje que lo demuestra ya. Es lo que te simplifica el trabajo en general.

P: ¿Qué le recomendarías a alguien que quiera dedicarse a esto?

R: Que se dedique, pero eso sí: que le eche huevos. Que si lo hace, lo haga por amor al tatuaje, porque quiere aprender, porque realmente ve en esto una pasión. Que no lo haga por dinero porque se va a morir de hambre, ¿sabes? Para eso es mejor estudiar una carrera, sinceramente. Pero sí, que se dedique. A mí, por ejemplo, me ha dado la vida. Me ha dado lo mejor y lo peor, la verdad, porque España es siempre un país muy difícil para dedicarse a esto. Pero sí que es verdad  que cuando realmente llegas a vivir de ello, es impresionante. Es un trabajo muy agradecido, conoces mucha gente y si realmente te lo tomas en serio y quieres despuntar, te lo puedes permitir. Puedes vivir de tus sueños, y eso mola.

P: ¿Piensas que puede dedicarse a ello cualquier persona que se lo proponga o se necesita tener una especie de don, de habilidad especial?

R: Yo creo que hay que tener una habilidad especial, no un don. Hay gente que, sin necesidad de dibujar demasiado bien, sí que hace cosas muy chulas e interesantes. Pero hay que tener una dedicación. Esto es como correr en moto, para que te hagas una idea. Tú no puedes llegar a alguien y decirle “Es que yo quiero trabajar ocho horas al día para correr en moto”. No, no es así; tienes que dedicar tu vida a ello para ser un gran corredor. Pues esto es lo mismo, es un trabajo al que le tienes que dedicar la vida. Tú no puedes decir “Quiero trabajar de 10 a 2 de la tarde” y llegar a casa y olvidarte. Para nada. Tú me conoces, yo por ejemplo estoy aquí todo el día trabajando, llego a casa y me hago mis dibujos, voy pensando en ellos, y cuando me levanto por la mañana y cojo el coche, voy pensando otra vez en el tatuaje que voy a hacer. Es trabajo dentro y fuera del estudio. Es una vida, y éso es lo que tienes que plantearte. Tienes que tener esa peculiaridad: que ames este trabajo. Tampoco hay que ser un “gran artista”.

P: ¿Y alguna recomendación para alguien que quiera hacerse un tatuaje?

R: Sobre todo que elijan bien el dibujo que se van a hacer y también el estudio. Que no les importa nunca el dinero, ya que ésto es algo para toda la vida. Lo suyo es que quede bien, que quede bonito y ellos satisfechos, y que no les importe tanto la pasta. Y por supuesto, que vayan a estudios profesionales, nada de tatuarse en casa de nadie. Si están en su casa es por algo, es por que no pueden montar un estudio. Eso es lo único.

P: Bueno pues ya hemos terminado, David. Muchísimas gracias por tu tiempo y disponibilidad. Y sobre todo, felicidades por este último precio que es muy difícil de conseguir. 🙂

A continuación, os dejo una foto mía con David hecha esta misma tarde y unas fotos de su tatuaje ganador en la convención y del premio que recibió.

Crónica de mi tatuaje

Hoy, me he propuesto actualizar el blog con una entrada diferente a las habituales. No voy ni a comentar noticias, ni a hablaros de personas interesantes en este mundo, ni a mostrar vídeos de algunos procesos, ni a aportar información sobre ningún tema. Nada por el estilo. Hoy, me gustaría escribir una crónica acerca del proceso de elaboración de mi tatuaje. Muchos no sabéis que tengo uno y los que sí lo sabéis no conocéis del todo su historia, y dado que algunos amigos me han sugerido que mostrara algunas fotos de mi tatuaje, he pensado que ésta es una buena forma de hacerlo.  ¡Así que voy a intentarlo!

Desde que era pequeña, siempre me ha llamado la atención el mundo de los tatuajes. Con apenas 12 años ya tenía pensado que cuando fuera mayor llevaría varios diseños y me tatuaría en la piel cada acontecimiento de mi vida que fuese realmente importante. Pero se trataba de simples ideas e ilusiones que, por aquel entonces, no iban a ninguna parte. A medida que fui creciendo mis ganas de realizarme un tattoo fueron aumentando, pero seguía siendo menor de edad y necesitaba el consentimiento de mi madre para hacerme uno, lo cual era bastante difícil de conseguir.

Sin embargo, en febrero del año 2010 me encontré con la excusa perfecta que llevaba tiempo buscando: tuve que ser operada de apendicitis. 😦

Muchos os preguntaréis qué tiene esto que ver con una excusa para realizarse un tatuaje. Es muy sencillo: tras la operación, tuve algunas complicaciones para que la herida acabara de curarse y cicatrizar, ya que se me saltaron los puntos en varias ocasiones y la herida nunca acababa de cerrarse. El resultado de todo esto fue que se me quedó una cicatriz bastante fea y con mucho relieve (aunque en la foto no se aprecie bien).

No estaba nada contenta con ella y me disgustaba muchísimo que se me tuviera que ver en bikini y esas cosas, ya que me parecía realmente antiestética y quería cubrirla como fuera. Es entonces cuando encontré la solución a mis dos problemas: me estuve informando sobre si se podían realizar tatuajes sobre cicatrices y, cuando descubrí que sí era posible, le pedí permiso a mi madre para hacerme uno encima de ella. Y por lo visto, vio tal mezcla de desesperación y deseo en mí, que aceptó. Sin más. Por fin, había conseguido que mi madre me dejase hacerme un tatuaje.

Estuve varios meses dándole muchas vueltas al tema, pensando bien en qué tatuarme y tratando de encontrar un motivo del que no fuera a arrepentirme nunca. Tenía que ser algo que significara mucho para mí, pero a la vez que pudiese quedar bonito al plasmarlo en la piel. Entonces lo tuve claro: quería tatuarme un fénix. Me encantaban los diseños que veía por Internet y me sentía especialmente atraída por su simbología. Más allá de la faceta por la que generalmente se conoce a esta criatura (el ave que nunca muere porque siempre resurge de sus cenizas), llevarlo tatuado en la piel está considerado en la tradición china como un amuleto, como un símbolo de buen augurio. El fénix es uno de los cuatro espíritus de la leyenda china, considerado como esencia del fuego. Es un ser que renace del fuego, de sus cenizas, perfeccionándose a sí mismo en cada nuevo nacimiento. Tradicionalmente, se hablaba de que los fénix tenían todas sus plumas decoradas con líneas, y según la situación de éstas, tenían un significado u otro: las rayas de la cabeza significan virtud, las de las alas expresan el rito, las traseras representan justicia, las delanteras simbolizan la humanidad y las del vientre, la fiabilidad. Con ello, se pretendía mostrar que el cuerpo del ave simbolizaba las cinco moralidades del ser humano.

Una vez que tuve bien clara esta idea, pensé que también quería que mi tatuaje fuese original. No quería que nadie más pudiese llevarlo, así que me dediqué a buscar diseños de aves fénix en Internet y creé el mio propio con una mezcla de varios. 🙂

Ya tenía todo pensado y el siguiente y último paso era buscar un estudio donde realizarme el tatuaje. Había escuchado hablar bastante bien del local “Duende Tattoo” de Getafe, así que fui a preguntar allí. Me gustó la impresión que me transmitió el sitio y me dieron muchas facilidades para plasmar mi diseño en la piel, así que decidí que aquel podría ser el lugar indicado. Pedí cita con ellos y, por fin, en junio del 2011, me hice mi primer tatuaje. 🙂

  

Quedé muy contenta con el resultado. Me gustaba el diseño, el tatuaje estaba bien realizado y quedaba bien en mi piel. Sin embargo, con el paso de los meses, le encontré un problema: su tamaño.

Cuando mi madre me dio consentimiento para hacérmelo, lo único que me pidió fue que no me hiciera algo demasiado grande. Así que ajusté mi idea a su petición y limité el tamaño del diseño a 13 cm. De cerca y con la piel estirada quedaba bien, pero desde lejos se veía más bien como una mancha negra y era difícil averiguar qué era aquello. Todo el mundo me preguntaba que qué era, lo cual es una señal de que algo no iba bien. Traté de conformarme con ello, pero cada vez me molestaba más que no se reconociera que se trataba de un fénix tribal. Y un buen día, decidí que quería acabar con esa situación. Mi tatuaje necesitaba un cambio, un gran cambio.

Empecé a barajar la opción de cubrírmelo con otro diseño (hacerme un cover), pero la idea no me convencía ya que realmente no quería que se perdiera ese significado que para mi encierra este ave. Un amigo me habló de un estudio que conocía en el que trabajaban muy bien (Caballero Xtrem, en Fuenlabrada) y fui allí a consultarle mi problema al tatuador, David Ras. Me estuvo aconsejando y dando su opinión acerca del tema, y entre los dos decidimos que la mejor opción era realizar otro tatuaje mayor que rodeara a éste, integrándose con él pero a la vez desviando su atención. ¿Y qué mejor que realizarme otro ave fénix, con unas dimensiones “importantes”? Me gustaban estos diseños y así no perdería de ningún modo el valor que tendría para mí. Así que me puse en sus manos. Me fiaba plenamente de él y le di prácticamente total libertad a la hora de diseñar el dibujo. Cuando lo tuvo terminado me lo enseñó y me encantó nada más verlo, así que ya podíamos ponernos manos a la obra.

Esta vez, debido a las dimensiones y la mayor complejidad del tatuaje, necesité varias sesiones hasta haberlo terminado. Estuvimos trabajando en el tatuaje desde Diciembre del 2011 hasta Marzo del 2012. Os dejo aquí unas fotos del proceso:

  

Como veis, la primera sesión consistió en trazar la línea del diseño. Parece poca cosa, pero es una de las partes más complicadas, ya que es la base sobre la que después se realizará el resto del trabajo. ¡Tardamos unas 4 horas y media!

En la segunda sesión se tatuaron todas las sombras del dibujo y algunos detalles añadidos en las colas del fénix, además de algunas plumas. En la foto se ve la zona muy enrojecida debido a que fue tomada nada más acabar la sesión, pero al curarse quedó en tonos grisáceos.

Y finalmente, entre la tercera y la cuarta sesión, se dio color al tatuaje y se realizaron todos los detalles finales, dándolo así por terminado. Éste es el resultado:

  

Actualmente, estoy muy satisfecha con mi tatuaje. Por fin conseguí hacerme lo que yo realmente quería y como quería, sin limitaciones de tamaño ni de ningún tipo. Contar con la ayuda de David a la hora de decidir qué solución dar y su profesionalidad durante todo el proceso de realización ha sido fantástico, y recomendaría visitar su estudio a todo aquel que esté planteándose realizarse algún diseño.

Ahora estoy segura de que no voy a encontrarle más inconvenientes al tatuaje y deseosa de poder lucirlo este verano como se merece. 😉