Para los arrepentidos… ¡No desesperéis!

El fenómeno de expansión del tatuaje que se viene dando desde la década de los 90 no es algo que nos pille por sorpresa. Cada vez son más las personas que deciden decorar sus cuerpos con variados diseños para lucir durante toda la vida. Pero lamentablemente, no todo el que se tatúa parece reflexionar sobre esta condición antes de decidirse y cada vez son más los arrepentidos que luchan por acabar con sus tatuajes. Sin embargo, no es tarea fácil.

El proceso de eliminación  es largo, costoso y especialmente complicado, y no siempre es posible conseguir excelentes resultados. Actualmente, uno de los métodos más indicados y conocido por su eficacia es el  Láser de Neodimio –Yag Q-Switched; aunque existen otros, como el láser de rubí y el de alejandrita Q-Switched. La calidad del resultado con cualquiera de ellos va a depender de varios factores, tales como el color del tatuaje, la zona del cuerpo en la que esté localizado, la densidad y el tipo de pigmento utilizado, la antigüedad y la realización de algunos tipos de tratamientos previos.

El Láser de Neodimio-Yag Q-Switched emite una luz cuya energía es absorbida por el pigmento sin dañar la epidermis. Esta energía lumínica se convierte en calor en fracciones de segundo, y este rápido aumento de la temperatura provoca una fragmentación de las moléculas de tinta, que digeridas por una células denominadas macrófagos, son dispersadas haciendo desaparecer el tatuaje.

Dependiendo del tamaño del diseño, cada sesión tiende a durar entre 15 y 30 minutos; y en función del color y de  la cantidad de tinta, suelen necesitarse de 2 a 4 sesiones, con un período de separación de unos 50 días entre una y otra. En cuanto al dolor, normalmente no se precisa de anestesia local infiltrativa: suele bastar con una crema anestésica tipo EMLA. Inmediatamente después de la exposición a la luz láser, la piel comienza a adquirir una tonalidad blanquecina e inflamada que en pocos minutos se transformará en un tono rojizo o púrpura (que desaparece a los 30- 60 minutos). Al cabo de aproximadamente una semana, aparecen costras que se van cayendo poco a poco durante unos 10 días, hasta que empieza a observarse un aclarado de la densidad del tatuaje.

Respecto al tema del precio, si comparamos lo que costó la realización de un tatuaje con lo que costaría su eliminación, el coste es caro: la banda de precios oscila entre 400 y 1500 euros por sesión, dependiendo del número de sesiones requeridas, del color, de la profundidad del pigmento y, fundamentalmente, del tamaño.

¿Cuál es entonces el candidato ideal para la eliminación de un tatuaje?

– Un paciente cuyo tatuaje sea de color negro o azul oscuro y que haya sido realizado por un profesional.

– Que esté sano físicamente y psicológicamente estable.

– Que no sea fumador.

– Que cicatrice bien sin tendencia a la formacion de cicatrices queloideas.

– Que no presente enfermedades dermatológicas del tipo “Lupus”.

– Que no haya tomado Retinoides en los 18 meses previos al tratamiento.

Vídeos del procedimiento:

Os dejo aquí algunos vídeos que he encontrado en YouTube sobre el procedimiento de eliminación.